
Crema De Espinacas Congeladas
Crema de espinacas fácil y reconfortante
¿Tienes espinacas congeladas en el cajón del congelador y no sabes qué hacer con ellas? Esta crema es la respuesta: suave, nutritiva y lista en solo 30 minutos. Es perfecta para esos días en los que quieres comer bien sin complicarte demasiado la vida.
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Despensa
Aceite De Oliva (Virgen Extra Si Es Posible) Pimienta Negra (Al Gusto) Piñones Sal (Al Gusto)
Consejos para servir
A la hora de servir la albahaca, puedes elegir otra opción que hará que este ingrediente se haga notar en mayor medida. Este camino consiste en picar la albahaca fresca y esparcirla por toda la crema, aportando al plato un sabor más fresco y robusto. Aunque elijamos esta opción para la hierba, recomendamos emplatar siempre cada ración con una elegante hoja en el centro. Otra recomendación: la sal. Para esta y cualquier receta, el punto de sal es muy importante, ya que puede tanto dejar un plato muy trabajado sin sabor, como arruinar un gran guiso. Nuestro consejo es ajustar la sal al final, con la mezcla ya hecha y con el sabor definitivo. Así te ahorrará sustos. Aunque nuestra receta de crema de espinacas la hemos planteado para dos comensales, si incrementas las cantidades de forma proporcional, puede ser un gran primer plato para una cena familiar. Una magnífica oportunidad de demostrar a tus pequeños que las verduras están para chuparse los dedos o, en su defecto, probar a tus padres que si cuando eras un niño te hubieran servido las espinacas así, ahora te apodarían Popeye.
Comienza con la cebolla y el ajo. Pela ambos y pícalos lo más pequeños que puedas.
Ahora debes elegir una olla en la que trabajarás gran parte de la crema, debe caber toda la cantidad que quieras hacer.
Con la olla ya la elegida y el ajo y la cebolla picados, introduce ambos ingredientes junto con una cucharada de mantequilla. Ponla a fuego medio durante 10 minutos, hasta que la cebolla se dore.
Llega el momento de las espinacas: abre la bolsa de espinacas congeladas e introduce la mitad, dos raciones, en la olla.
Con las espinacas en la olla, añade el caldo, sube el fuego para que hierva, y deja la mezcla alrededor de 10 minutos cociendo.
Mientras cuecen las espinacas congeladas, te recomendamos que comiences con los piñones. Utiliza una sartén común y añade una cucharada de aceite de oliva. Tuesta los piñones a fuego medio y no dejes de moverlos hasta que se doren, que será el momento de retirarlos.
Volviendo a la crema: si elijes una batidora de mano, podrás hacerlo en la propia olla. Batiendo la mezcla hasta que se convierta en un puré homogéneo. Si en su lugar posees otro tipo de batidora, te tocará trasvasar la mezcla.
Centrémonos ahora en la nata: pon la olla, con la crema dentro, a fuego medio e incorpórale la nata, removiendo de forma circular a la vez que viertes, para que todo quede perfectamente uniforme.
Llega el momento de emplatar: sirve la crema de espinacas en platos hondos y añade los piñones tostados en el centro. Decora y dale sabor con las hojas de albahaca, salpimenta al gusto y ¡a comer! Bon apetit.
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