Ensalada de guisantes y mozzarella

Tiempo de preparación
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Nº de personas
2
Dificultad
Ensalada de guisantes y mozzarella

A veces queremos elaborar un primer plato que le aporte frescura a la cena, pero sin tener que dedicar mucho tiempo a la cocina. En esas ocasiones, decantarse por una ensalada es una opción ideal. Si quieres probar una propuesta diferente, ponte manos a la obra y prepara esta ensalada de guisantes y queso mozzarella. Al tener pocos ingredientes, la tendrás lista en menos de media hora. ¡Sigue leyendo! 
Tiempo de preparación
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Nº de personas
2
Dificultad

Ingredientes

170 
grs 
Berro fresco
200 
grs 
Queso Mozzarella en dados
Salsa vinagreta

Elaboración

  1. El primer paso para hacer esa ensalada de guisantes y queso es cocer las legumbres. Para ello, coloca una olla con agua y una pizca de sal a hervir. Cuando haya llegado a ebullición, vierte los guisantes directamente desde el envase sin descongelarlos. Déjalos hervir entre 5 y 7 minutos, hasta que estén tiernos. Retira y escurre. 
  2. Mientras se enfrían los guisantes, pica el berro fresco. Puedes picarlo bien fino o en trozos más grandes si prefieres que tenga más presencia en la ensalada. 
  3. Luego, en un bol, coloca la mozzarella en dados, los guisantes ya fríos y el berro picado. Mezcla suavemente. 
  4. En un recipiente aparte, prepara una vinagreta ligera. Puedes hacerla con aceto de Módena y aceite de oliva virgen extra, y una pizca de sal. También puedes optar por una vinagreta de aceite de oliva y zumo de limón. Llegado el momento de usarla, el truco es batir bien la preparación para que emulsione. 
  5. Aliña la ensalada de guisantes con la vinagreta justo antes de servir, para evitar que se oxide. Remueve suavemente hasta incorporar los ingredientes con la vinagreta. 
  6. A la hora de emplatar, sirve la ensalada en platos individuales con una rebanada de pan blanco crujiente o tostado. ¡Y listo, qué aproveche! 

Recomendación del chef

Esta ensalada de guisantes y queso mozzarella se caracteriza por ofrecer una combinación excepcional entre las legumbres tiernas, el queso fresco y el berro. Si quieres darle un toque crujiente, puedes, por ejemplo, trocear una cebolla morada en cubitos y añadirla a tu ensalada de guisantes. También puedes ponerla unos cinco minutos en zumo de limón y una pizca de sal si te resulta demasiado fuerte comerla cruda. Otra variante es cambiar la mozzarella por queso parmesano en láminas: le sumará intensidad al equilibrio de sabores. 
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